El Colegio-Seminario de Rozas de Puerto Real fue una gratísima experiencia humana e intelectual, que me ayudó a crecer en medio de las dificultades inherentes entre los 10 a los 14 años, donde tantas dudas se plantean.
Ahora ya, como Abogado veterano, agradezco todos los momentos vividos con mis profesores y compañeros y amigos, al haber ilustrado una parte significativa de mi vida, llena de simpáticas anécdotas y un marco incomparable para el deporte y la vida sana.
Saludo a todos los veteranos de mi promoción, y os recuerdo que fui el primer "Jefe de Dia", y que nos dieron para merendar pan con membrillo...