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 | ¿No les resulta difícil? |
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Los alumnos del Colegio-Seminario permanecen internos de lunes a viernes. Pasan cuatro noches a la semana en Rozas y otras tres en su casa. Así no les resulta muy costoso salir de su casa, porque siguen manteniendo vivos sus vínculos familiares. Por otra parte, y como es natural, les está permitido llamar a sus familias a diario, en el tiempo destinado para ello.
Profesores y educadores tienen muy presente que nuestra tarea es colaborar con los padres -auténticos responsables de la educación- en el cuidado de nuestros jóvenes. Por este motivo, los tutores que les asignan tienen una comunicación muy fluida con los padres de sus alumnos: Una agenda escolar les sirve para intercambiar con los padres de manera casi continua las apreciaciones y sugerencias que estiman más convenientes para el alumno; en una hora que tiene asignada cada semana, el tutor puede recibir llamadas telefónicas de los padres; y, finalmente, los tutores reciben la visita de los padres que quieran mantener con ellos una conversación más prolongada.
Como se puede ver, los padres que confían la educación de su hijo a nuestro Colegio-Seminario no se "desentienden de él" (que es lo que podrían temer algunos hijos cuando marchan internos): los padres han encontrado profesionales de la educación que velarán por sus hijos, como si estuvieran en casa, evitando además el mal ambiente que pudieran encontrar en otros lugares.
Es natural que los primeros días pueden costarles un poco (no más que ir a un campamento...), pero en pocas semanas se habitúan a su "segunda familia", y a sus compañeros y educadores. Es curioso, en este sentido, que en la fiesta anual de Antiguos Alumnos, muchos vienen a ver a sus antiguos compañeros de Colegio, y a recordar -con inmenso agrado- mil y una anécdotas de los años inolvidables que pasaron aquí.
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