A algunas familias les extraña un poco que nuestros alumnos estén internos. Quizá asocian los internados a los métodos educativos de otros tiempos. El internado de Rozas no encaja en dichos prejuicios.
Vivimos en un ambiente familiar: con confianza y orden, simultáneamente, reproduciendo así el ambiente de familia. La existencia de alumnos de diferentes edades y lugares de procedencia enriquece a los chicos, que pueden encontrar buenos amigos en sus compañeros.